Ilustración: una carrera de fondo

Ilustración: una carrera de fondo

Un poco de color, pero no mucho

Este año he estado dando tumbos con esto de la ilustración desde que lo retomé con más fuerza con la cuarentena (dibujar es lo único que me distrae). He probado cosas con el color (sin mucha suerte), he intentado salirme de mi zona confort,…y he vuelto a ella porque me he dado cuenta de que ya tengo un estilo más o menos definido y creo que lo voy mejorando día a día, a mi ritmo, como siempre.

No obstante, no quiero renunciar al color del todo. Quiero seguir probando porque he descubierto técnicas que me gustan. Solo que lo haré de uvas a peras, tampoco quiero presionarme para acabar frustrada (eso y que el material no es infinito, desventajas del tradicional).

Por otro lado, me estoy dando cuenta de que el ritmo de algunos ilustradores (sean profesionales o no) es infernal. Es decir, actualizan sus redes con un dibujo nuevo al menos una vez al día (no son la mayoría, claro), pero a veces esto agobia y es que he leído que muchos se quejan del algorítmo que les obliga a producir (o a resubir trabajos) para ser visibles.

No es para menos.

Si por lo que sea eres más lenta te quedas descolgada. En fin, es mi caso, para sorpresa de nadie. Tal vez si me dedicara solo a esto podría sacar más cosas, pero resulta que también escribo y compaginar ambas tareas es a veces complicado porque ambas requieren de muchas horas de atención y concentración. Espero conseguir el equilibrio un día de estos para al menos poder profesionalizar ambas en mayor o menor medida.

Escribir: una cuestión de tiempo

Escribir: una cuestión de tiempo

Cualquiera que escriba, ya sea de forma profesional o no, haya publicado o no, sabe que esta tarea requiere tiempo, entre otras cosas. Pero lo que más va a ser esto.

No se trata solo del aprendizaje previo y la la asimilación de conceptos posterior que esta requiere. También se trata de encontrar tiempo para sacar adelante una idea de la que tienes solo unos conceptos vagos (a mi me pasa mucho), consumir novelas, series,…y lo que se ponga por delante para llenar tu pozo creativo (o algo así era), investigar sobre tendencias actuales,…y escribir, claro.

Sentarse en tu escritorio, cocina, cafetería favorita,…con tu PC, portátil, tablet e incluso móvil a vomitar palabras como una posesa porque tienes una idea que quieres sacar adelante cueste lo que cueste (las libretas de toda la vida también sirven, por supuesto)

Por cierto, uno de los mejores trucos para agilizar es escribir sobre lo que ya sabes. No es necesario que sea sobre ti misma, tampoco sobre tu trabajo y/o estudios. En la escritura cualquier tema es susceptible de ser dominado (al menos de manera superficial).

Pero a lo que iba: muchas escritoras aprovechan el mes del NaNoWriMo (y los Camps) para esbozar sus novelas con lo que ello conlleva. Al tratarse de un evento tan intenso te obliga a desconectar del mundo exterior y la vida social en general. Más o menos como la cuarentena (si se ha pasado sin sustos de ningún tipo).

Esto es un mes.

Después hay que corregir. En función del estado del borrador (con el NaNo ya adelanto que es posible que sea un desastre) las revisiones posteriores pueden llevar otro mes, tal vez dos,…o más y claro, aunque influyen otros aspectos el tiempo es crucial. Tienes que sentarte a pensar y analizar tu propio manuscrito y eso no se hace en un café. Luego vendrán los beteos, que pueden ser más o menos rápidos, más otra corrección y así.

Así a ojo de buen cubero me salen alrededor de seis meses, tirando por lo bajo. En ocasiones puede ser un año, incluso más. Creo que esto va en función de la extensión y la complejidad de la obra.

Otra cosa que he aprendido es que lo mejor es que no te compliques la vida con tropecientos personajes y una trama hipermegacompleja donde meterás la pata tarde o temprano o la abandonarás sin más porque te has perdido y/o cansado de la historia (G.R.R Martin, te miro a ti). Más si estás empezando, es mejor no meterse en estos berenjenales que ni siquiera los que ya tienen experiencia son capaces de solucionar.

Pues eso, rascas ratos de donde sea. Escribes en cualquier parte. Te pones tu playlist favorita para desconectar y si consigues crearte una rutina con suerte en un año puedes tener una novela (dos tirando por lo alto, si son cortas y ya tenías el trabajo previo resuelto).

Aquí ser productiva es bastante complicado por lo complejo del proceso y la implicación que requiere (después cada una funciona de manera distinta, claro, aquí no me meto).

Otra cosa que se me ocurre es que compartir experiencias con otras compañeras también reconforta. Una vez más NaNoWriMo es otro ejemplo de ello, pero a menudo se forman microcomunidades en Telegram, Discord,…

En definitiva: escribir es un gran agujero negro que absorbe el tiempo (si te descuidas también el espacio) ¿estás segura de qué quieres continuar?

Volver a empezar

Volver a empezar

Ahora que he acabado el primer borrador de una novela/novelette/loquésea tengo la sensación de que tengo que volver a empezar de nuevo. Empezar a aprender como revisarla como punto de partida, pero también empezar a buscar un grupo de betas.

Aunque esta va a ser la parte sencilla después todo.

El vértigo viene cuando debes hacer un esfuerzo por ser visible sin molestar demasiado y eso es algo que se me da fatal. Nunca me he puesto en serio porque siempre he dado bandazos de un lado a otro sin acabar nada y claro, habría estado mal por muchas ganas que tuviese de que me vieran. No sé si esto lo estaré consiguiendo un poco con el dibujo, pero bueno.

El caso es que me costó lanzarme una barbaridad.

Publiqué unos cuantos relatos en unos fanzines y a pesar de que la experiencia fue buena no obtuve ningún feedback. Tal vez porque hace solo diez años las cosas no funcionaban como ahora.

También es cierto que no me siento demasiado orgullosa de aquellas obras porque en aquella época tenía el pensamiento de que si escribía como un hombre (violencia, protagonistas masculinos y eso) me leería más gente.

Y bueno, visto lo visto con los años he aprendido que escriba como escriba es posible que tampoco me lean así que mejor escribo lo que me gusta y ya llegarán los lectores.

Quizá esto me límite a la literatura juvenil y/o romántica porque he decidido escribir fantasía apta para todos los públicos (dos géneros considerados inferiores por…bueno, por los señores en general) pero mira, ya me da igual todo. Mientras me divierta y me sienta bien me sobra.

Por otro lado, tener un blog personal no es lo más popular ahora mismo.

La gente se hace youtuber, participa en podcast, pero es que a mi me sigue dando vergüenza (y miedo a partes iguales). Así que suficiente es que tengo cuenta en instagram (para mostrar mis dibujos y mis otras movidas).

Aquí estoy cómoda, sin mayores presiones, aunque me sienta un poco sola a veces.

En fin, estoy reavivando un poco wattpad. Amazon no lo descarto tampoco, pero mejor ir despacio. Ahora toca lo que toca, revisar y seguir escribiendo lo que me salga del pie.

Seguiré informando.